La minería no debería medir su aporte únicamente por el monto de sus inversiones o la cantidad de programas sociales ejecutados, sino por las capacidades que deja en los territorios para que puedan continuar desarrollándose de manera autónoma y sostenible, afirmó Jimena Sologuren, copresidenta del Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026).
En declaraciones a Infobae Perú, Sologuren señaló que las empresas pueden contribuir al fortalecimiento institucional mediante la transferencia de conocimientos y la generación de alianzas, sin asumir responsabilidades que corresponden al Estado. “El éxito no es que un territorio dependa cada vez más de la empresa minera, sino todo lo contrario: que fortalezca sus propias capacidades, diversifique su economía y pueda seguir desarrollándose con autonomía”, sostuvo.
La especialista también destacó la necesidad de que los recursos generados por la actividad minera se traduzcan en mejores servicios públicos e infraestructura. Según indicó, durante 2025 la minería transfirió más de S/10.045 millones al presupuesto nacional mediante canon, regalías y otros conceptos, mientras que a mayo de 2026 las transferencias ya superaban los S/4.000 millones.
Sologuren consideró además que la confianza en los territorios se construye con transparencia, escucha activa, diálogo permanente y cumplimiento de los compromisos asumidos. En ese sentido, sostuvo que una minería sostenible requiere la participación articulada del Estado, empresas, academia, sociedad civil y comunidades, con especial atención a las nuevas generaciones y a su capacidad para aportar conocimiento e innovación.

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